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EL GRIAL O EL CAMINO DEL CORAZÓN

Posted on 05/06/2019 by

Santo Grial – Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, Arthur Rackham, 1917.

Grial, Graal o Gréal significa plato, vaso o escudilla. Su origen más probable está en la palabra latina Gradale, un recipiente, como el mortero, al que se añaden elementos poco a poco para hacer la salsa, o un cuenco en el que se extrae una cantidad de caldo de la sopa, o una fuente en la que se sirven los mejores alimentos en las diferentes etapas de una comida, o una copa de algo rico como el vino. Grial o grado, grial o agrado, o agradable o agradecido, o gradual, o sagrado, o gracia, o gracioso; una agradable comida que se sirve en graciosos platos y alimenta tanto el cuerpo como el alma, un recipiente lleno de significado al que se accede de forma gradual, o que de forma gradual va generando algo valioso.

Encontramos el grial en el inicio de todo lo que hacemos llenos de emoción, algo a lo que concedemos sentido y significado y que irá creciendo para darnos la gracia de una plenitud que no imaginábamos al comienzo, por lo que grial es búsqueda y camino, la inquieta curiosidad que inicia el movimiento y encadena las preguntas correctas que nos conducen hacia el más rico alimento, el conocimiento.

Grial es la materia, de máter = madre, que configura todas las manifestaciones físicas y está formada por átomos. La clave de todas las formas, interacciones y transformaciones de la materia está sobre todo en una de las cuatro fuerzas fundamentales de la física, la fuerza electromagnética, gracias a ella los átomos interaccionan entre sí y generan enlaces que crean los elementos químicos y las moléculas.

Tanit.

El grial es la madre como arquetipo universal de creación. Es el recipiente que alimenta los procesos antes de su nacimiento. Como el niño en el útero, la idea en el cerebro, la forma en la fragua, una búsqueda o proyecto. El grial nos conecta con una dinámica que guarda, protege, alimenta y lleva hacia otro estado del ser, hacia una evolución.

El grial es útero o matriz y puerta de entrada hacia el nuevo nacimiento en el ciclo de la energía, que no se crea ni se destruye y solo se trasforma.

Es nuestro planeta Tierra como la madre que da vida y alimenta a todos sus seres.

Es el Sol que da su luz y calor en el ciclo de las estaciones.

Es la Luna, contenedora de la luz solar, que mantiene nuestro planeta equilibrado en su órbita e ilumina las noches y los ciclos en sus cuatro fases. Simbolizada en la diosa triple, aparece como muchacha joven con todas sus potencialidades, como madre lactante con su madurez y como abuela sabia que guarda la memoria y el conocimiento.

Eran griales las cuevas, donde nuestros antepasados paleolíticos encontraron refugio durante los inviernos glaciares y donde crearon una forma de diálogo con la diosa madre que propició el desarrollo del lenguaje, del pensamiento simbólico, del arte y de la imaginación.

Los cañones de los ríos, con sus ricos ecosistemas llenos de vida y protegidos del exterior, asociados a la diosa Artemisa, señora también de los bosques y de los animales.

Cailleach

Las montañas y piedras sagradas, asociadas a Cailleach, la señora que guarda las fronteras y cruces, la madre del invierno.

Las fuentes y manantiales, asociadas a Navia, la diosa de las aguas.

Las calas y playas, asociadas a Venus/ Afrodita, la diosa nacida de la espuma del mar.

Venus Anadiómena (320 a.C) Apeles. Fresco de Pompeya.

Las aguas termales, asociadas a Perséfone, la señora del Tártaro.

Los animales de concha, que seguramente fueron las primeras proteínas animales en la alimentación de los homínidos, así como el tuétano de los huesos abandonados por los predadores. Es posible que ambas actividades estén en el origen del gran salto hacia la inteligencia de nuestro cerebro, por el desarrollo creativo que nació de la necesidad de fabricar herramientas para extraer el alimento.

Venus de Laussel

Venus de Laussel.

El grial aparece en los grabados y pinturas rupestres que representaban la vulva como símbolo de fertilidad, y en las múltiples figurillas de diosas paleolíticas.

En los primeros recipientes que permitieron guardar y trasportar agua y alimentos.

En el descubrimiento del fuego que vivía en el árbol y fue despertado por el rayo.

En el caldero mágico que da de comer sin fin, puede resucitar a los muertos, concede juventud eterna y conocimiento.

Estaba en los rituales eleusinos de Deméter y Perséfone que, envueltos en misterio, celebraban la migración del gen eterno a través de las madres e hijas y el niño divino.

Deméter y Perséfone.

En las cestas, cajas y cofres mágicos protegidos por hadas y duendes, por lo que también contiene la idea de búsqueda.

Dolmen en Los Millares, Almería.

El grial y la diosa aparecen en los dólmenes, umbrales para acceder al vientre de la madre, honrar los ciclos del sol y de la luna y renacer de la muerte.

Cuando se impusieron los nuevos imperios patriarcales de la Edad de Hierro, se extendió el intento de robar el recipiente a la diosa, de controlar a las mujeres y su capacidad reproductiva y a la naturaleza. La guerra y la violencia se convirtieron en las actividades principales que sostenían el poder, y los dólmenes ovalados y con forma de útero se transformaron en pirámides cada vez más grandes que escenificaban los nuevos sistemas sociales, basados en clases o castas y dominados desde las cúpulas por los que se consideraban a sí mismos como elegidos.

Guerreros hititas.

Pero esta imposición violenta, empeñada en despreciar a las mujeres y a la naturaleza y en robarles su poder, no estaba en el ciclo real de la vida y la energía por lo que, al aumentar el sufrimiento, cada cierto tiempo surgían respuestas desde el inconsciente colectivo que buscaban restaurar el equilibrio y volver a honrar la vida. Surgieron así corrientes como la de los primeros cristianos o los seguidores de Buda, y en muchos lugares donde se sentía con fuerza la energía de la madre Tierra, como los cañones de los ríos y otros lugares telúricos, se reunían grupos de iniciados y se realizaban peregrinaciones para encontrar la paz, la salud y el diálogo espiritual.

Rosetón de la ermita de San Bartolomé, río Lobos.

Todos los lugares donde hay vírgenes negras eran en su origen lugares de culto a la diosa Madre, asociada a piedras negras y montañas. Entre otros grupos estaban los caballeros templarios y los maestros canteros y constructores, los masones, que se especializaron, siempre en el secreto, en reconocer y proteger esos lugares de las antiguas diosas y convertirlos a la devoción cristiana, disfrazando y a la vez protegiendo cultos que eran sobre todo de reconocimiento y respeto a la naturaleza y sus ciclos y que implicaban un conocimiento esencial para la supervivencia.

La mayoría de esas ermitas están construidas cerca o sobre antiguos dólmenes y poblados neolíticos, junto a cuevas sagradas y en lugares especiales por sus aguas, por su energía telúrica y ubicación geográfica. Lugares que desde el paleolítico eran de encuentro y ritual por ser sitios de paso de animales y de grupos nómadas que además solían estar cerca de yacimientos de sílex, acuíferos y  otros recursos importantes.

Las manzanas y frutas eran símbolos del grial, de la primera menstruación y de iniciación sexual, así como los cisnes, ocas y gansos que aparecen a veces en los cuentos del grial guiando al héroe y que son protagonistas en el Juego de la Oca, el camino del corazón, el peregrinaje místico que nos remite al símbolo del laberinto, ese espacio sinuoso y a veces siniestro donde acechan nuestras sombras y fantasmas  y donde quizás, si superamos el miedo, podremos mirarnos en el espejo del grial, el espejo del corazón.

La rosa o el loto representan el grial y aparecen en la simbología alquímica, donde el grial es también la famosa piedra filosofal.

Otro intento de restaurar el equilibrio apareció en la Edad Media con las leyendas de caballería, los trovadores y el amor cortés, que florecieron en algunas cortes como la de María de Champaña, hija de Leonor de Aquitania. En estos ambientes se fraguó el primer cuento del Grial, escrito por Chrétien de Troyes (1130 – 1183 d.C.).

En esta época algunos rituales asociados a las antiguas diosas tuvieron sus últimos momentos de gloria en la imagen idealizada de las damas, en la poesía, la música, la danza y los juegos en los jardines y bosques.

En El cuento del grial, de Chrétien de Troyes, Perceval vive con su madre en un bosque. Ella espera poder alejarlo de las gestas caballerescas después de perder a su marido y a dos hijos varones en ellas. Perceval ve un día a unos caballeros y desea serlo él también así que, a pesar de las súplicas de su madre, se marcha. Mientras Perceval prepara su partida trata mal a su madre y desprecia sus preocupaciones mientras su madre le hace un traje de galés, un traje con el que espera se rían de él y no quieran hacerlo caballero. Cuando él se va, su madre camina detrás e intenta despedirse de él en medio de un puente, pero Perceval sigue su camino. Cuando vuelve la cabeza, la ve caída en medio del puente, pero no se vuelve para ayudarla y continúa su viaje.

Después de algunas aventuras, Perceval llega a un río profundo y un pescador le indica el camino para ir al castillo del grial. Cuando ve al rey del castillo resulta que es el pescador y que está enfermo. Se sienta con el rey y aparece una joven que le entrega a Perceval una espada. Después aparece un paje con una lanza blanca que chorrea sangre en la punta. Perceval está muy intrigado, pero no se atreve a preguntar ya que al empezar sus correrías le habían aconsejado que no preguntara demasiado. Después entran dos pajes con candelabros de oro entre los que va una doncella con la copa del grial, de oro y piedras preciosas, que despide una intensa luz; detrás otra doncella lleva un plato de plata. Esta procesión atraviesa la habitación y Perceval tampoco pregunta nada. El rey ordena que sirvan la comida y mientras comen vuelve a pasar el grial; con cada plato se repite la procesión, pero Perceval se aguanta sus tremendas ganas y sigue sin preguntar. Se van todos a dormir y al día siguiente no hay nadie. Perceval se viste solo y sale por el puente sobre el foso, pero mientras está saliendo comienza a elevarse y Perceval tiene que saltar con el caballo.

Perceval llega al Castillo del Grial  para ser recibido por el Rey Pescador. Manuscrito de 1330 de Perceval o El cuento del Grial. Chrétien de Troyes. BNF Francia.

Al salir del castillo encuentra a una doncella que llora la muerte de un caballero decapitado y que pregunta a Perceval de dónde viene, éste le cuenta y ella le dice que es el castillo del Rey Pescador, que fue herido en los muslos, y le pregunta si ha visto el grial y si ha preguntado qué es y a dónde lo llevan. Perceval le dice que no y ella se enfada mucho porque si él hubiera preguntado habría salvado al rey tullido y sus tierras, pero como no lo ha hecho tendrán desgracias él y los suyos. Le dice que todo esto le pasa por no haber ayudado a su madre y que ésta murió por el dolor que él le produjo al irse de esa manera. La doncella avisa a Perceval de que la espada se le romperá cuando más la necesite y que sólo el herrero que la forjó podrá arreglarla.

Perceval tenía que haber hecho la pregunta correcta sobre el grial, haber seguido a su curiosidad a pesar de los consejos. Tenía que haber seguido su intuición, su espontaneidad y su curiosidad.

No se sabe cómo hubiera terminado la historia de Chrétien de Troyes, ya que murió antes de acabarla y poder contarnos qué pasó con Perceval y el Grial, aunque muchas historias posteriores aportaron finales variados.

El rey pescador es el símbolo de aquel que extrae algo valioso de las profundidades de las aguas, de las emociones, que en el mundo celta era Manannán, el dios del mar. El rey pescador es un símbolo cristiano, como lo será el grial en los cuentos posteriores, en los que se irá convirtiendo en la copa de la última cena, la esmeralda de la frente del ángel caído o la copa con la sangre de Cristo.

De Evrard d’Espinques – Biblioteca Nacional de Francia.

Los más populares son los cuentos del rey Arturo y sus caballeros de la Tabla Redonda, donde encontramos el mandala, símbolo de la totalidad con el grial en el centro, que aparece aquí como símbolo del eje y centro del mundo.

Estas historias fantásticas esconden una realidad, la historia de la transición de las antiguas religiones, basadas en el culto a la diosa, encarnada en las fuerzas de la naturaleza, a la nueva religión cristiana que convierte a las antiguas diosas en dragones y serpientes tentadoras.

Arturo, Merlín, Morgana, la Dama del Lago, Ginebra, Lancelot, historias de amor, de traición y de búsqueda que han quedado grabadas en nuestra cultura colectiva porque encierran un secreto, un misterio sin resolver, un asunto importante que se aloja en el mundo simbólico del inconsciente y una pregunta: ¿Cómo recuperaremos el equilibrio perdido con la naturaleza y la vida, la igualdad entre los humanos más allá de géneros y razas, el diálogo perdido, el lenguaje de los pájaros, el camino del corazón?

El grial es la búsqueda de Rumí, el poeta persa:

Shams of Tabriz, 1500. BNF Paris.

«La cruz de los cristianos, palmo a palmo examiné. Él no estaba en la cruz.

Fui al templo hindú a la antigua Pagoda.

En ninguno de ellos había huella alguna.

Fui a Las tierras altas del Herat, y a Kandahar. Miré.

No estaba en las cimas ni en los valles. Resueltamente escalé la morada del legendario pájaro Anga.

Fui a la Kaaba de la Meca. Él no estaba allí.

Pregunté por Él a los eruditos y filósofos, pero Él estaba mas allá de su conocimiento.

Miré dentro de mi propio corazón. En ése, su lugar, le vi.

No estaba en ningún otro lado».

 Es el secreto de Don Juan:

Yo recorro únicamente caminos que tengan corazón, no importa cual si tiene corazón. Este es el que recorro, y la única prueba válida es atravesar toda su longitud. Y yo lo recorro mirando, mirando, con el aliento cortado.”

“Todo lo que hacemos constituye la verdadera senda, y no lo que proyectamos.”

El camino del Grial es el camino del corazón, el reconocimiento de la cualidad de nuestra energía creativa, pero para comenzar el camino es necesaria la pregunta correcta y para esto necesitamos desbloquear el aspecto apocado y anodino que nos hace reprimir lo que de verdad sentimos y nuestra espontánea curiosidad.

El grial es el pentágono y la proporción áurea, la espiral infinita.

El árbol de la Luna

Danza en el árbol sagrado.

Es el hexágono como símbolo de la reunión en el amor verdadero de los caminantes del corazón.

Es un sol en la tierra con el posible desarrollo futuro de una fuente de energía limpia e ilimitada.

Es Internet y sus redes de información, donde tendremos que hacer las preguntas correctas y no dejarnos avasallar por la confusión y la mentira.

Es un libro que te atrapa en sus páginas y no te suelta hasta el final.

Es una acción guiada por el diálogo interior que conduce al autoconocimiento activo, proceso en el que hacemos conscientes nuestras transformaciones en el espacio/tiempo.

Es la confianza en los caminos elegidos desde la consciencia, que nace de la unión de todos los niveles del ser y de los opuestos internos.

Es nuestro cuerpo y sus preguntas. ¿Cuido y acepto mi cuerpo? ¿Respiro? ¿Descanso? ¿Me alimento? ¿Me muevo? ¿Desarrollo mis habilidades? ¿Atiendo a sus señales de alarma?

Las cinco pieles, del pintor Friedensreich Hundertwasser.

Es nuestra casa, nuestro punto de referencia en el planeta. ¿Cuido mi espacio? ¿Su higiene, distribución, estética, comodidad? ¿Tengo un espacio íntimo donde poder recogerme?

Es la memoria, la familia, la madre y las abuelas. Las relaciones afectivas y los vínculos emocionales que creamos fuera de la familia de origen. ¿Reconozco mis emociones? ¿Soy consciente de ellas? ¿Reconozco y acepto ver mis emociones dolorosas, conflictivas o inconfesables? ¿Me bloqueo en ellas? o ¿encuentro la forma de hacerlas fluir? ¿Qué me quieren decir mis emociones? ¿Me perdono y perdono? Y, sobre todo, ¿acepto mi cuerpo que es mi grial, el contenedor de todo lo que vivo, recuerdo, siento, disfruto o padezco y que sostiene el cráneo, recipiente del cerebro, donde se aloja el alma? ¿Tengo algún rechazo hacia las mujeres o hacia lo asociado a lo femenino cultural como la empatía, la compasión, la sensibilidad, la intuición, los sentimientos, los vínculos afectivos, la expresión del cariño, la intimidad?

Es el sistema nervioso y el cerebro, que procesa la información recibida y da respuestas en función de la memoria y de la información y conocimiento adquiridos. ¿Soy consciente de lo que pienso y del porqué lo pienso? ¿De lo que sé y de lo que me gustaría saber? ¿Alimento mi cerebro? ¿Busco la información que necesito?¿Hago las preguntas correctas, aquellas de lo que realmente me extraña, despierta mi curiosidad, me inquieta o me preocupa? ¿Doy descanso a mi cerebro? ¿Medito? ¿Lo alimento con información útil? ¿Con paseos, música, belleza, poesía, arte, conocimientos? o ¿lo dejo vagar sin rumbo, atrapado en la palabrería y en la confusión? ¿Me creo todo lo que leo, lo que aparece en las redes, lo que me dicen, sin espíritu crítico? ¿Tengo miedo de pensar con claridad? ¿Me disculpo continuamente de lo que no entiendo? ¿Me justifico con ideas externas sobre otros mundos del más allá y sus poderes? ¿Intento desvelar mis incógnitas? ¿Acepto el misterio y vivo en él con calma?

Es la evolución consciente con el desarrollo de la curiosidad, la intuición, la imaginación, la percepción, las revelaciones íntimas, el darse cuenta, la inspiración, la sensibilidad para percibir el mundo más allá de los prejuicios, de sentir cómo late la vida en cada instante. Es el alma, el ser, el sello individual, la cualidad de nuestra energía.

El espejo de Venus – Sir Edward Coley Burne-Jones, 1898.  Gulbenkian Foundation, Lisbon.

Es cuerpo, cerebro, emoción y corazón unidos en la percepción consciente de lo que veo, siento y hago. De lo que elijo, decido, digo y actúo. ¿Tiene emoción y sentimiento? ¿Tiene corazón y me conduce por el camino del corazón?

El grial es el quinto cerebro, el cerebro creativo que nace de la unión de la dualidad interna, de la unión y reconocimiento de los dos aspectos, masculino como acción y femenino como intuición, que nos permite crear nuevas preguntas y respuestas, buscar alternativas, innovar, desarrollar nuestras cualidades y descubrir nuevas potencialidades. Que nos abre al camino del corazón con la emoción del descubrimiento interno y externo.

 

3 Comments

  1. May, sin palabras. Todas se me quedan pequeñas.
    ¡GRACIAS!

  2. Precioso May

  3. El Grial es todo lo que es y está en mi y fuera de mi que me rodea, me nutre, me deleita, me emociona. Es el misterio de mi existencia. Precioso May, como todo lo que nos compartes. Gracias.

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