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TODO ES VIAJE

Posted on 12/04/2016 by

Todo es viaje y memoria. Los antiguos chinos le llamaron Tao, y Tao es el camino, y la vida es Tao y viaje.

No hace mucho hemos descubierto que materia y energía son lo mismo, y que todo es energía en continua trasformación. Viaje y mas viaje pero ¿que o quien viaja?
Lo esencial es hacer la pregunta correcta para que no nos pase como al atontado Perceval que, a pesar de ver la extraña procesión de la lanza y el grial, prefirió mantenerse en silencio y no preguntar, alejado de sí mismo.

La pregunta correcta es la más espontánea, la que sale de dentro.
Por no preguntar, Perceval perdió la memoria y se convirtió en un caballero cruel y pendenciero que no recordaba ya ni las fechas importantes. Al final, se salvó y recordó, y supo hacer la pregunta correcta, y salvó el reino del rey Pescador, o al menos eso nos gustaría pensar.

Desde la mirada del observador me doy cuenta del viaje y a esto llamo conciencia, y darse cuenta ocurre de pronto, en ese instante en el que una mota de polvo dorado, el canto de los pájaros o una risa anónima, nos saca del adormecimiento cotidiano y recuperamos la memoria.

Darse cuenta es convertirse en ser que es aquí y es en transformación, y memoria que viaja.

Como cuenta Mario Satz en “El Dador Alegre”:

“Existe un brevísimo poema esotérico conocido por el título genérico de “Tablillas Órficas”, en el que se menciona un manantial, una especie de fuente cuyas aguas conducen a quienes las beben al reino de los héroes. Pero (dice el mismo poema), los  futuros bebedores deben cuidarse muy bien de confundirla, a esa fuente, con otra. Por lo visto, cerca de la buena fuente, hay una mala, y sus aguas, como las del Leteo,  fomentan el olvido.

La fuente de la que sí hay que beber es la de Mnemosyne, la memoria, a la cual hay que decirle, prosigue el poema, que se es Hijo del Cielo y de la Tierra.  El agua de tal manantial contiene, como la mencionada por Jesús, cierto sabor a inmortalidad. Es un agua transcendente. Quien de ella bebe recuerda su parentesco con las estrellas, los animales, las plantas y todo lo viviente. Recobra ciertamente la conciencia adánica.”

Darse cuenta es aliarse con la diosa de la memoria y desprenderse de lo superfluo para descubrir la belleza. No es extraño que Mnemósine fuera en la mitología griega una titánide hija de Gea y Urano, una diosa primordial.

Mnemósine concedía el don de la vida eterna y el secreto don de la visión en la oscuridad. Hoy día podríamos decir que la memoria es la llave para adentrarse en el más allá de las fronteras del sueño hacia los territorios del inconsciente.

Cuidar y despejar y reciclar nuestra memoria es un acto de salud y de conciencia, pero sobre todo es un acto de creación y de diseño.
Es viajar ligeros de equipaje de la mano de la diosa que nos sopla al oído recuerdos del origen.

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