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Quirón

Posted on 09/04/2016 by

En 1977, el astrónomo Charles Kowal localizó un objeto situado más allá de Urano, con una órbita extraña y diferente a la de los demás planetas. La órbita de Quirón está entre la de Saturno y Urano y es muy elíptica.

Quirón, nombre que se le puso al nuevo planeta, era en la mitología hijo de Saturno y nieto de Urano.
Su historia cuenta que Saturno se enamoró de la oceánide Philira, pero ella lo rechazó y para escapar de su acoso se transformó en yegua, con lo que Saturno se transformó en caballo y consiguió su objetivo; de esta violación nació el centauro Quirón.

Philira, al ver el hijo que le había nacido, mitad hombre y mitad caballo, lo abandonó. Como era hijo de un dios y por lo tanto un inmortal, Apolo lo recogió y lo educó en las artes, la música, las ciencias y la medicina.

Se convirtió en un sabio y fue maestro de muchos héroes, entre ellos Asclepio, hijo de Apolo, a quién enseñó el arte de la cirugía y las plantas curativas, lo que convirtió a Asclepio en dios de la medicina, llamado por los latinos Esculapio.

Como centauro que era, vivió cerca de los demás centauros, que lo respetaban por su sabiduría. Un día, durante una boda, los centauros que habían sido invitados se emborracharon y trataron de raptar a las mujeres y de violar a la novia. Quirón tuvo que abandonar su cueva para instalarse en las colinas del cabo Malea donde los centauros, perseguidos por Hércules, se refugiaron. En una lucha entre Hércules y los centauros, una flecha envenenada lanzada por Hércules hirió por accidente a Quirón en la rodilla. Hércules, que había sido su discípulo, se arrepintió de su error y trató por todos los medios de curarle, pero sólo logró aliviar su dolor,  no sanar la herida, que ni siquiera el mismo Quirón pudo curar con su sabiduría. La herida de Quirón tomó su naturaleza inmortal y se volvió incurable. Quirón entonces se retiró a su cueva deseando una muerte que su condición de inmortal le impedía.

Pasado el tiempo, Hércules pidió a Zeus el perdón para Prometeo, encadenado por haber robado el fuego a los dioses, y Zeus se lo concedió poniendo sólo dos condiciones, la primera, que Prometeo siguiera llevando una cadena simbólica representada por un anillo, y la segunda, que un inmortal debía ponerse en su lugar.

Hércules recordó a Zeus que Quirón quería ceder su inmortalidad por los padecimientos que su herida incurable le producía y Zeus aceptó la propuesta, de esta forma Quirón pudo acabar su vida en la tierra y liberar a la vez a Prometeo. Zeus compadecido liberó a Quirón después de nueve días y lo convirtió en la constelación del Centauro.

El Quirón astrológico nos habla de aquellos aspectos en los que podemos ser más instintivos e irracionales, pero también nos habla de aquello que podemos transcender convirtiendo el instinto en intuición y alcanzando así una sabiduría propia, nacida de alguna experiencia de sufrimiento que nos obliga a aceptar nuestra condición más humana, nuestro dolor, debilidad,  la “sombra”.

Nuestro aspecto Quirón renace de sus zonas oscuras y doloridas  transformado en un ser nuevo y diferente, mas allá de las reglas comunes del mundo que le rodea. Con su dolor transformado en energía y creatividad de una cualidad única, que guía e ilumina a los demás y les ayuda a liberarse, como a Prometeo.

Por eso Quirón es el maestro, el verdadero terapeuta, el que nos ayuda a comprender el dolor de otros a través de la aceptación y comprensión del propio dolor.

Quirón fue rechazado por su madre y representa aquel aspecto en el que podemos sentir algún tipo de herida o rechazo social. Pero recibió ayuda de dioses como Apolo, Atenea o Zeus, lo que indica que también nuestro Quirón interno encuentra ayuda cuando vamos mas allá de nuestros prejuicios y nos permitimos conectar con las  zonas inconscientes de nuestra psique y sacamos a la luz, no solo el dolor y sus traumas, también el poder de los arquetipos que la habitan y que son herramientas de crecimiento y sabiduría si los dejamos aflorar a la conciencia.

Él representa experiencias que nos causan dolor y que van a ser muy importantes para nuestra evolución, es por eso que su símbolo es el de una llave.

Su órbita, situada entre Saturno y Urano, y su aparición tan reciente, cuando una nueva cultura y un nuevo paradigma se fraguan en medio de las crisis, nos hace pensar en la posibilidad de utilizar esta llave para entrar en otros niveles de evolución, más inclusivos, comprensivos y sabios, los de la conciencia despierta.

Como maestro de los héroes, despierta el héroe que llevamos dentro, el guerrero interno. Es el arquetipo del Chamán, que en los rituales de las culturas indígenas era iniciado mediante la superación de pruebas físicas y psíquicas, como forma de abrir la puerta del conocimiento verdadero.

La herida de Quirón era incurable y sólo a través de la muerte era capaz de superarla. El reconocimiento y la conciencia implican la muerte de un aspecto anclado en nosotros, la vieja piel, la viaja máscara, ese aspecto del ego que se aferra y es ciego a una mayor comprensión.

Por la excentricidad de su órbita, Quirón es distinto, busca su propia forma de hacer las cosas. No destruye lo establecido pero sigue su camino e influye en los demás, aunque no sea esa su pretensión, ya que otros descubren la forma especial que tiene de resolver sus problemas y les sirve para reconocer su propia individualidad original.

Del umbral cerrado de Saturno a la apertura de Urano, nos ayuda a traspasar la puerta superando el trauma que esto puede significar.

Es aquél aspecto en el que nos hemos sentido rechazados o diferentes y esto nos ha provocado dolor y una herida que a veces nos cuesta reconocer, porque nunca podremos curarla. Cuando tomamos conciencia de esta herida y aceptamos su presencia y ese dolor profundo que nos late en la vida, solo nos queda aceptación y comprensión hacia ese dolor, pero esa es precisamente la llave del arquetipo de Quirón, la que nos permite descubrir algo que esa herida estaba escondiendo, algo que no es otra cosa que nuestra propia singularidad y originalidad que, al cruzar el umbral de la “sombra”,  sale a la luz y nos define como únicos y maestros de verdad interna, de autoconocimiento y conciencia.

Quirón viene de “mano” en griego. La mano que expresa nuestra madurez, conocimiento y habilidad, la mano que es la fina herramienta de la inteligencia despierta.

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