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PISCIS

Posted on 20/04/2016 by

Al final del invierno, en Piscis, la humedad empapa la tierra. La neblina envuelve la naturaleza, que en esta época está en un estado oscuro e informe, a punto de un nuevo renacer.

Es un estado latente, impreciso, adormecido, en el que se siente el latido de la vida que renacerá con la chispa  de Aries.

Piscis es el último signo del Zodíaco, el número doce.

El humán, completado su camino heroico hacia la individuación, se disuelve otra vez en la unidad primordial, en las aguas colectivas, en el mundo informe y creativo del Inconsciente Colectivo.

Piscis representa el agua de los océanos, en los que se fragua la vida y donde nacieron las primeras moléculas.

Opuesto a Virgo, lo limitado, lo ordenado, el detalle, lo particular, la norma. Piscis es lo ilimitado, lo virtual, lo inclasificable, lo irracional, lo surrealista, el mundo de los sueños.

Su símbolo es el de dos peces nadando en sentido contrario y enlazados por un cordón que sujetan con la boca. Simboliza la dualidad entre el espíritu, que libre de la materia navega por mares infinitos, y el alma o psique, que ve limitada su existencia a la materia.

Piscis es espiritual y soñador, romántico, confuso y a veces poco práctico.

Neptuno rige a Piscis, el dios protector de los navegantes y de la abundancia del mar. El soñador que se enamoró del reflejo de la Luna en sus aguas.

Piscis rige la utopía, los ideales, la entrega, la disolución de los propios límites. Es el romanticismo, la fantasía y la ilusión.  El mundo de los sueños, la poesía, la música, la intuición, la sensibilidad y el misticismo.

En su aspecto negativo es la melancolía, la autocompasión, la pérdida de control, el autoengaño y las adicciones.

Es un signo mutable de agua, el agua de los océanos primordiales.

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