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LOS NODOS DE LA LUNA

Posted on 19/07/2016 by

La intersección entre la eclíptica, el camino aparente del Sol alrededor de la Tierra, y la órbita lunar, es lo que llamamos Nodos de la Luna. Los eclipses siempre se producen cerca de esos Nodos por lo que se asociaron al arquetipo de un dragón que se traga la luna o el Sol durante el eclipse.

El Nodo Norte se produce cuando la órbita de la Luna cruza la del Sol en dirección Sur a Norte, el Nodo Sur se produce cuando la órbita de la Luna cruza a la del Sol en dirección Norte a Sur.

Desde el punto de vista de su simbolismo en la psique, los Nodos lunares representan el conflicto entre la polaridad Sol/Luna que se manifiesta en los eclipses.

El Sol, como símbolo del ser y su potencialidad, y la luna como el del sentir, el percibir y expresar, mantienen un movimiento cíclico en el cielo en el que se producen las estaciones, los meses y los días.

Mientras la luna realiza en 28 días su ciclo completo, el sol lo realiza en 365 aproximadamente. Ambos ciclos mantienen un ritmo más o menos constante que se interrumpe aparentemente cuando se encuentran alineados y se ocultan durante los eclipses. El miedo que debieron sentir nuestros antepasados en esos momentos resuena todavía en la psique colectiva como una inquietud, una pregunta y una búsqueda que normalmente se asocia a las crisis evolutivas.

Como representantes de nuestro aspecto solar: potencialidad de ser y consciente; y lunar: sentir, expresar e inconsciente; cuando el dragón se traga durante el eclipse a la luna, nos enfrenta a la oscuridad del sentir y con ella a la confusión emocional y a la necesidad de reflexión y autoconocimiento para descubrir las profundas pulsiones que matizan, desde la memoria y la biología, nuestras respuestas vitales. Cuando el dragón se traga durante el eclipse al sol, nos enfrenta a la oscuridad del ser, a la pérdida momentánea de energía, luz, claridad y conciencia, y a la necesidad de alcanzar una nueva potencialidad, una nueva visión y comprensión. No recuerda que alguna experiencia se ha digerido e integrado en lo oculto inconsciente y al aflorar a la conciencia se convertirá en nueva herramienta y comprensión evolutiva.

Los Nodos caminan de forma retrógrada  y recorren  todo el zodíaco en 18 años aproximados. Su paso por cada dos signos opuestos tarda un año y medio.

Por su asociación con la evolución de la conciencia tienen un carácter evolutivo generacional. Tratan de esas inquietudes heredadas de nuestros antepasados, de esas preguntas sin resolver comunes a cada generación y son arquetipos de las posibilidades evolutivas de transformaciones colectivas, en las que los individuos pueden verse arrastrados o participar conscientemente.

La posición en el mapa natal de estos ejes nodales nos servirá para hacer una reflexión sobre esas cosas que tienden a repetirse en la vida. Esos acontecimientos esconden esa pregunta heredada que espera una respuesta individual y colectiva. A esta respuesta se suceden nuevas preguntas y así, de generación en generación, todos elaboramos el gran misterio de la existencia y aportamos algo de nuestro aprendizaje hacia el futuro.

Algo así como una semilla de conciencia que busca manifestarse más allá de nuestros deseos y pugna para formar parte de la realidad del cuerpo en el medio vital que habita.

Como algo heredado implica recuerdos, memoria que podemos asociar a la genética, a la historia familiar, a las costumbres y hábitos, a la información recibida durante la infancia.

El Nodo Sur en su sentido descendente y asociado al pasado, tiene más fuerza en esa época infantil. Suele ser un hábito o costumbre que con el tiempo y el crecimiento nos enfrenta con un conflicto que más adelante, cuando llegamos a las edades de la reflexión y la evaluación, a partir de los 29 años, nos impulsará a buscar otras alternativas, a experimentar con lo nuevo representado por el Nodo Norte.

Los Nodos transitan asociados a los dos pares de eclipses anuales y nos proponen una mirada consciente a los retos de aprendizaje y conciencia con los que nuestra psique colectiva se enfrenta.Un lenguaje sutil para descubrir otros niveles de realidad y desarrollar nuevas herramientas.

Este año el eje nodal camina de Piscis, donde está el Nodo Sur, la cola del dragón, a Virgo, donde está el Nodo Norte, la cabeza del dragón. Este año el aprendizaje estará en el desarrollo de nuestro sentido común, la lógica y la racionalidad cotidiana, la practicidad tan útil de Virgo. Todas las fantasías del mundo pisciano, construidas en el pasado para explicar el mundo, nos asaltan ahora con su poder más destructivo demostrando su falta de lógica, su inconsistencia, su inutilidad.

El Nodo Sur en Piscis se nos presenta como resistencia a abandonar esas fantasías ideológicas, porque nos parece que sin ellas tendremos que enfrentarnos al vacío de la materia en descomposición, la disolución y la confusión sin remedio. Por eso nos aferramos a ellas como náufragos, dispuestos a sobrevivir sujetos a unos sueños que han perdido su consistencia.

El Nodo Norte nos impulsa a aprender el valor de Virgo, la razón, la lógica, el sentido práctico y realista. La materia como soporte de cualquier manifestación, de la inteligencia y la conciencia. Frente al caos y la confusión, se impone ese sentido común que por olvidado parece magia. Despertar del sueño de la historia.

El presente nos llama con cada momento y su necesidad, su verdad física, su verdad ética, su aprendizaje, su higiene, su cuidado. Y cuanto más nos alejamos de esa realidad tan real, más se desborda el caos y se plaga de miedos y se construyen nuevos castillos de fantasías míticas, y más nos perdemos en el laberinto.

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