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LA MUJER PIEDRA

Posted on 26/08/2016 by

“El viento se ha levantado irritado. Remueve tierra, hojas y malos presagios. La mujer está muy quieta, atenta a la zona donde los acantilados se asoman al mar, que se levanta en grandes olas. Ella puede oírlas aunque está lejos, y oler la lluvia que trae el viento. Eso es bueno, el verano ha sido largo y cálido. El pelo blanco gira alocado alrededor de su cabeza. Su cuerpo está rígido, se estira y olfatea el aire. Huele algo más, más allá de las nubes, de la tierra removida, de los árboles. Un temblor en la tierra anuncia cascos de caballos y hombres con espadas de hierro.

Mira hacia el grupo de casas de piedra, apretadas contra la roca. Entre el bosque y las casas hay un prado, y más allá, adentrándose entre los árboles, el círculo de piedra de los antepasados. En esas casas vive su gente, sus hijos, sus nietos, la gente de su sangre. Allí vivía ella antes de que se hiciera vieja y decidiera irse al bosque, al lugar donde habían muerto sus abuelas y donde ella esperaba, buscando hierbas y arreglando pócimas.

La mujer de cabellos blancos escucha risas, los niños están en el prado y corre hacia ellos, corre a esconderlos, corre para avisar de que los hombres de hierro están cerca. De lejos ve a la niña que floreció a comienzos del verano. Su cabellera rubia estalla en la luz de la tarde. Un jinete oscuro sale de la maleza y atrapa su melena, arrastrándola con él al infierno. Las risas se han convertido en gritos de terror mientras la mancha oscura se aleja con los niños a cuestas, en dirección al grupo de casas. Eris queda paralizada contemplando el saqueo, convertida en piedra. No olvidar, sobre todo no olvidar, dejar que cada piedra guarde su parte de memoria en el largo camino de vuelta.

Más tarde, cuando el sol comienza a caer en el mar, todo ha terminado. Vuelven los pájaros, las olas y el viento. La mujer convertida en piedra se da la vuelta y se adentra en el bosque. Camina más allá del río, más allá del claro de reuniones, más allá de las piedras de los antepasados, más allá del árbol quemado y del roble de los rituales. Camina durante toda la noche hacia el lugar oscuro, allí donde el lobo y el oso tienen su casa, donde habita el rey ciervo y la luna se cuela en las grietas de las cavernas. Donde acecha el escorpión en su cama de tierra húmeda y la serpiente cornuda guarda sus pieles.”

De la primera novela de la serie de La mujer piedra:

El miedo sólo está en tus rodillas.

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portadagrulla

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