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CICLOS DE LOS PLANETAS

Posted on 21/04/2016 by

Cada planeta tiene su propio ciclo.

Mercurio nunca se aleja demasiado y siempre lo vemos transitando por detrás o por delante del Sol a menos de 28 grados. Su ciclo alrededor del Sol es de 88 días y tarda una semana en recorrer cada signo. Nos habla de la forma en que compartimos o incorporamos información. Cómo la procesamos y comprendemos, y qué consecuencias tiene ese conocimiento en nuestra vida.

Venus tampoco se aleja del Sol más de 46 grados y su ciclo completo dura 225 días, en los que tarda en recorrer cada signo unos 25 días. Su dulzura y atractivo toca los sectores que transita activando su energía arquetípica en las dimensiones asociadas a la belleza, la comodidad y la imagen personal. Se interesa y valora las relaciones así como el disfrute y el desarrollo de nuestra creatividad.

Marte completa su ciclo en un año y 322 días, y tarda un mes y medio o dos en recorrer cada signo. Por ser un poco más lento que los planetas anteriores y ser un arquetipo de acción, se considera un planeta más potente en sus tránsitos.

Júpiter tiene un ciclo de 11 años y 315 días, y está aproximadamente un año en cada signo. Es un planeta lento cuyo arquetipo aporta expansión, optimismo y cambios, casi siempre en positivo, a los sectores que transita en nuestro mapa. Añade una nota de evolución, comprensión y sabiduría. Su ciclo ya es relevante respecto a la edad, por lo que podemos asociarlo al crecimiento relacionado con la llegada a la adolescencia, alrededor de los doce años.

Saturno tiene un ciclo de 29 años y 167 días, y está unos dos años y medio en cada signo. El arquetipo saturnino lleva arrastrando durante siglos una injustificada fama de pesadez, restricción y cargas, de aumento de responsabilidades y envejecimiento. Todos esos siglos en los que se ensalzaba la juventud y la belleza y no tanto la sabiduría. Las comodidades y lujos conseguidos sin esfuerzo, a través de la conquista, la violencia o el poder, y no tanto por la madurez y la conciencia. Es verdad que sus ciclos se asocian con etapas de crecimiento que implican mayor responsabilidad y que son, en su sentido más positivo, etapas de ampliación de la conciencia y de responsabilidad sobre las propias elecciones.

Entre los 29 y 30 años, con la vuelta de Saturno a su posición en el mapa natal, llegamos a la edad adulta. Soltamos los restos de la ingenuidad y la impulsividad adolescente y podemos evaluar lo ocurrido, reconocer nuestra responsabilidad en esos hechos y descubrir la necesidad de asumir nuestras elecciones y convertirnos en individuos independientes y conscientes de ellas. Es una oportunidad para crecer y para aprender a elegir con más conciencia lo que realmente necesitamos y deseamos para nuestra vida.

Urano tiene un ciclo de 84 años y está unos 7 años en cada signo. Es una edad en la que nos liberamos de muchas ataduras y obligaciones de la vida, en la que muchos prejuicios que nos han gobernado pierden su razón de ser y nuestra mente puede volar, descansar y disfrutar de una libertad nueva que a veces supone aceptar con más naturalidad la propia muerte. En su tránsito, conforme pasa por las casas y signos de nuestro mapa natal, su arquetipo psíquico libera ataduras, rompe esquemas, nos descubre innovaciones importantes y nuevas formas de comprender la vida, y siempre limpia y despeja la mente hacia los nuevos avances que generamos como colectivo.

El ciclo de Neptuno es de unos 165 años y está más o menos 12 años en cada signo. Es una edad que nadie alcanza en nuestra época. Sus tránsitos por el mapa natal nos conectan con los sentimientos colectivos y los ciclos sociales, las crisis y revoluciones. En la psique individual despierta todo tipo de ilusiones y confusiones, a veces decepciones o sentimientos de frustración, aunque también es puerta de la intuición y la inspiración, así como de la compasión y la empatía hacia los demás y de nuevas formas de espiritualidad. Sus ciclos abren las puertas de los diferentes mundos y de la magia, o las cierran taponando con un exceso de razón los sueños. Como sus tránsitos por los mapas natales son muy lentos, sobre todo nos habla de movimientos colectivos, en los que podemos ser partícipes o no.

Plutón tiene un ciclo de 248 años y 157 días y está entre 12 y 18 años en cada signo. Como Neptuno, nos habla de ciclos colectivos en los que Plutón rompe esquemas sacando a la luz todo lo inútil, lo escondido, lo podrido o corrupto, para limpiar el inconsciente colectivo dejando paso a lo real. En su tránsito por nuestro mapa natal a veces parece invisible, más bien oculto, como el mundo de las profundidades en el que habita su arquetipo. Cuando aparece su evidencia de transformación, a veces lo hace de una forma repentina, incluso explosiva y aparentemente destructiva. Nos permite descubrir algo muy valioso que puede servirnos para evolucionar, transformarnos y crecer.

Quirón tiene un ciclo de unos 50 años y está en cada signo entre 1’5 y 8 años, porque tiene una trayectoria muy elíptica en la que está a veces más cerca de Saturno y otras más cerca de Urano. Su recorrido nos pone en contacto con las heridas o los sentimientos de incapacidad, impotencia, derrota, marginación, y cuando alcanzamos la edad en que vuelve a su posición natal, entre los 48 y los 51 años, nos enfrenta con una frontera crucial de la madurez. En esos años comienza un cambio hormonal que nos traslada de una etapa sexual y reproductiva, centrada en la construcción de lazos emocionales y la profesión o el rol social, a una etapa nueva en la que tendremos que aceptar una pérdida paulatina de estándares físicos y las decepciones o carencias no resueltas. Desde esa aceptación tendremos la oportunidad de descubrir algo nuevo y más allá de todas las convenciones sobre las que hemos construido nuestra vida anterior. La llave de Quirón es la llave de la sabiduría que nace aceptación y la comprensión, y  la llave de la libertad para desarrollar nuestras capacidades e intereses, esos que quedaron latentes, sacrificados en aras de la productividad.

Nos propone elegir qué hacemos con el tiempo y la energía que nos quedan en esta segunda etapa de la vida. Descubrir los secretos maravillosos que esconde el silencio y la soledad, encontrar esos nuevos horizontes que ni siquiera soñábamos con descubrir cuando el entorno inmediato y los sentimientos ocupaban todo nuestro tiempo y espacio. Nadie puede predecir lo que nos ocurrirá al abrir la puerta de Quirón, o de los 50 años, porque nos aterra y nos alienta a la vez a descubrir la otra cara de la vida

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